ORÍGENES Y LEGADO FAMILIAR
La barbería lleva abierta desde 1950, fundada por vuestro padre. ¿Qué os contaba él sobre aquellos primeros años?
La barbería en aquella época no tenía hora de comienzo ni de finalización. Existían sábados en los que llegábamos a casa a la 1 o las 2 de la madrugada. Cuando los clientes salían de su tarea del campo, se duchaban y jugaban la partida, después iban a arreglarse a la barbería.
¿Siempre tuvisteis claro que queríais continuar con el negocio familiar o hubo un momento concreto en el que tomasteis la decisión?
Desde que era muy pequeño, mi juego favorito era ir a la barbería, organizar mis herramientas y preparar mi puesto de trabajo. Me encantaba ordenar los frascos y jugar a ser barbero. De hecho, mi ‘debut’ profesional fue a los cinco años y a escondidas: le corté la melena a mi hermana Elena y la dejé como a un chico. Recuerdo que mi padre comentó, asombrado, que apenas tuvo que retocar el corte; y lo mejor es que ella hasta me pagó por el servicio. El pelo sobrante lo escondí tan bien que no apareció hasta un año después… ¡imaginaos la travesura! Aquello ya dejaba pistas del barbero que llevaba dentro. Años después, al cumplir los 18, decidí compaginar mis estudios universitarios con la formación en peluquería para convertir esa vocación temprana en mi profesión.
¿Qué valores o aprendizajes os transmitió vuestro padre que siguen presentes en la barbería hoy en día?
El mayor aprendizaje ha sido su incansable constancia y su humildad; el entender el oficio como algo digno que se lleva con alegría. Nos enseñó a tratar a los clientes como nuestro bien más preciado, dando siempre lo mejor de nosotros. Su legado principal ha sido ese: no perder nunca el norte, mantener los pies en el suelo y caminar paso a paso, con la mirada puesta en el futuro, pero con el presente bien afianzado.
¿Cómo es trabajar juntos como hermanos en un negocio con tanta historia?
La tarea no es sencilla porque el listón está muy alto, pero tener el referente de nuestro padre y su trabajo bien hecho nos motiva cada día. Como le digo siempre a mi hermana, nosotros empezamos de cero todas las mañanas. Nuestra única competencia somos nosotros mismos. Por nuestras venas corre sangre barbera y, aunque el camino es exigente, todo fluye mejor porque amamos profundamente nuestro oficio.
SANTIAGO DE LA RIBERA Y SU GENTE
¿Qué significa para vosotros Santiago de la Ribera? ¿Sois de aquí de toda la vida?
Para nosotros, Santiago de la Ribera es el escenario perfecto; nuestro enclave ideal para desarrollar nuestra profesión. No sería lo mismo en otro lugar. El Mar Menor y su gente son nuestra fuente de inspiración por su belleza y tranquilidad. Tanto mi padre como nosotros nacimos aquí. Él pertenece a las familias que trabajaron con los fundadores del pueblo; nuestra madre, en cambio, llegó en los años 50 desde Sevilla —la ciudad más bella de España— como hija de militar. Aquí se conocieron, se enamoraron, fundaron su familia y aquí comenzó nuestra historia.
¿Cómo ha cambiado la zona y la clientela desde que empezó la barbería hasta hoy?
La zona ha evolucionado, pero los que más hemos cambiado somos nosotros. En estos años —sumando los 70 de mi padre— nuestra forma de trabajar se ha adaptado a las nuevas demandas y al contexto actual. Hemos evolucionado nuestra visión de la barbería para ofrecer un servicio más personalizado y exclusivo, lo que nos permite una mayor continuidad y nos aleja de la estacionalidad del turismo.
La cercanía con la base militar hace que tengáis muchos clientes del ejército. ¿Cómo es vuestra relación con este público?
Tenemos un vínculo especial con el Ejército del Aire. Nuestro origen está ligado a la Academia a través de nuestro abuelo. Mi padre tuvo el honor de conocer al Rey Emérito Don Juan Carlos y, por circunstancias del destino, llegó a cortarle el pelo a nuestro actual Rey, Don Felipe de Borbón. Gracias a ese legado, atendemos a muchísimos militares que pasan por nuestro salón. Conocemos sus gustos y protocolos, lo que nos convierte en especialistas en este sector que tanto respetamos.




ESTILO Y FILOSOFÍA DE LA BARBERÍA
Vuestra barbería destaca por su diseño clásico y su elegancia. ¿Por qué apostáis por esta estética en un mundo donde cada vez hay más tendencias modernas?
Nuestro salón es un reflejo de nuestro pasado, presente y futuro. Aunque nos define un entorno clásico y vintage, también hay una ruptura modernista que define nuestra forma de trabajar. Somos defensores de la peluquería clásica y elegante, pero dominamos las técnicas actuales. Ese equilibrio entre preservar la elegancia de antaño y aplicar tendencias modernas es lo que nos permite satisfacer a una clientela muy diversa.
¿Qué importancia tiene para vosotros la tradición en la barbería? ¿Cómo combináis lo clásico con las exigencias actuales del cliente?
Como mencionaba, nuestra decoración refleja ese interés por lo moderno, con toques surrealistas que evocan a Dalí. Esto va de la mano con nuestra formación: cada año nos actualizamos en las técnicas más avanzadas para poder combinar con maestría los estilos actuales con los cortes más tradicionales.
En una época donde el afeitado con navaja es casi un arte perdido, ¿qué hace especial vuestro servicio premium?
Lo que hace especial a nuestro servicio, el cual denominamos ‘El Afeitado de todos los tiempos’, es el uso de la hoja clásica. Nosotros mismos preparamos el filo de cada navaja a mano, usando piedras naturales y asentadores de piel para cada cliente. Es un servicio premium y totalmente personalizado, donde la técnica depurada por años de experiencia se une a una cosmética de alta calidad.




FORMACIÓN Y RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL
Impartís cursos de barbería y os han visitado profesionales de todo el mundo. ¿Cómo empezó esta faceta formativa?
Todo empezó por la inquietud de conocer el afeitado italiano auténtico y compararlo con el estilo español que practicaba mi padre. Un video me inspiró tanto que decidí cerrar la barbería una semana para irnos todo el equipo, junto a mi padre, a un rincón recóndito de la Puglia italiana llamado Bovino. Allí aprendimos con los Scapicchio, una de las familias de barberos más antiguas del mundo. Aquel viaje lo cambió todo.
¿Qué supone para vosotros que gente de diferentes países venga a aprender vuestra técnica?
Enseñar nuestra manera de afeitar, forjada tras años de experiencia, es un orgullo y un deber. Cada alumno que viene a aprender con nosotros supone una responsabilidad inmensa. Sentimos que tenemos el deber de difundir el estilo español y la evolución que maestros barberos, como mi padre, nos han transmitido. Es nuestra forma de proteger el oficio.
Habéis colaborado con una familia italiana referente en el afeitado clásico. ¿Cómo surgió esta colaboración y qué tal fue la experiencia?
A raíz de aquel curso en 2016, surgió la idea de colaborar con la familia Scapicchio para enseñar en España tanto la técnica italiana como la española, analizando sus diferencias y su evolución. Tras casi 10 años de camino juntos y varios cursos en Madrid y Murcia, somos los únicos en España homologados para enseñar su técnica bajo el beneplácito de su prestigiosa Academia.


FUTURO Y NUEVOS PROYECTOS
¿Tenéis en marcha algún otro negocio además de la barbería?
Nuestro enfoque hoy son nuestros clientes, pero hemos dado un paso más con el lanzamiento de nuestra propia línea de productos: ‘Brisa del Mar Menor’, de la familia Gallego. Es cosmética natural basada en notas cítricas y salinas que recogen los beneficios y aromas de nuestra tierra y nuestro mar.
¿Os planteáis en el futuro abrir nuevas líneas de negocio o expandir la marca de alguna forma?
Nuestra marca ya viaja por el mundo. Nuestros jabones de afeitar, aftershaves, aceites y champús artesanales han llegado a Suiza, Francia, Portugal, Italia, Grecia y diversas ciudades de España. Son productos excepcionales que buscan la máxima calidad a través de lo natural.
Si miráis hacia adelante, ¿dónde os gustaría ver la Barbería Enrique Gallego dentro de 10 años?
Actualmente, Elena y yo trabajamos con la agenda completa y lista de espera, recibiendo clientes que vienen desde Murcia, Cartagena o Alicante. Ver nuestra labor reconocida en otros barberos es una satisfacción, pero nuestro máximo objetivo sigue siendo el mismo: que el cliente esté feliz. Queremos que, al entrar en nuestro salón, se respire autenticidad, saber hacer y la tradición salvaguardada de la familia Gallego. La satisfacción del cliente es la premisa de humildad que nos inculcaron nuestros padres, y con eso cubrimos nuestra mayor ambición profesional.

Barbería Gallego Sánchez: que legado más grande llevado del patriarca Educador Gallego . Son grandes profesionales , muy trabajadores y personas maravillosas.